miércoles, 22 de enero de 2014

MI SANTUARIO

Mi santuario es un lugar muy especial, un lugar que brinda paz a mi espíritu, distensión para leer, estimula mi creatividad, alberga diversión en mi afición a las series, confort en la inmensa cama que me abraza cubierta de una colcha de plumas suave y esponjosa y otras tantas sensaciones agradables.

Entorno a media mañana, la luz que entra por el amplio ventanal inunda la habitación en un halo dorado y vivo que inspira calma y quietud. Me gusta acompañar este ambiente con un olor a esencias florales o incienso, aunque la fragancia natural que existe ya es deliciosa, de frescura y júbilo. En estos instantes siento la felicidad intensamente, concentrada como esencia de perfume, y en mi mente flashes de todos esos pequeños momentos que me brindan bienestar emergen, por ejemplo, la sensación en mis mejillas del frío de la almohada en una noche calurosa, el olor a húmedo después de llover, sentir el tacto de la alfombra bajo mis pies descalzos, una ducha de agua muy caliente, una tierna caricia de mi sobrino, andar descalza en verano, el primer café de la mañana…

He intentado con devoción convertir lo que era una simple habitación llena de historias ajenas en parte de mí. Creo haber conseguido tal propósito de una forma tan precisa que cualquiera que sin conocerme la visitase, sentiría comprender en alguna medida como soy. Me gusta deleitar la vista de mis paredes con presentes de procedencia exótica y lejana, algunos de los cuales he tenido la suerte de adquirir yo misma en origen, éstos me recuerdan que la sabiduría y el gozo más puros se encuentran viajando, un cuadro al óleo de República Dominicana, un sombrero de Perú, un lienzo de Ghana, cestería de Filipinas… También cuelgan de mis paredes algunos póster, en especial el de mi querida Tour Eiffel a la que estoy deseando conocer en persona, tan alta y robusta a las puertas de los Campos Elíseos, evocando el romanticismo, encanto y seducción que desprende todo lo que la rodea, desde el idioma hasta la gastronomía francesas. Por supuesto no podrían faltar incontables fotografías de innumerables recuerdos que han marcado mi vida y forma de ser.

Estas cuatro paredes son también testigo y consuelo de mis días tristes, quien me conoce sabe que tengo una sensibilidad a flor de piel, pero solo en la soledad de mi cuarto derramo las lágrimas más amargas e inconsolables.

Para muchos no será el dormitorio su lugar de la casa, ni el más importante, quizá sea el salón por ser mucho más familiar, o la cocina llena de exquisiteces para el paladar (comprendo enteramente esta elección), la terraza a merced de la brisa que fluye o el garaje para aquellos que disfruten de una casa en el campo, al fin y al cabo en esta afanada vida que llevamos la alcoba se limita ya básicamente a pernoctar y ni si quiera es un espacio propio cuando es compartido. Para mí, es una estancia irremplazable, única, mi reflejo material, un museo de mi vida presente, la musa y cómplice de mis sueños y de momento, personal.



Encaríñense con lo poético del concepto, pero no del lugar específico, pues en esta vida todo cambia, nada se conserva para siempre, es lo propio del crecimiento y desarrollo de la vida, de modo que no se sientan tristes y frustrados cuando el futuro les depare un nuevo espacio, háganlo suyo, lo bueno de la magia, es que se puede llevar a todas partes y pintar con ella todo lo que se propongan, incluso las pareces de su cuarto. 




jueves, 16 de enero de 2014

“EL HOMBRE Y LA MUJER HABLAN Y ESCUCHAN DE MANERA DISTINTA” (Deborah Tannen)

Saber escuchar es un don muy poco común. Poner atención a lo que alguien está diciendo, procesar esa información y responder acorde a la misma, es un procedimiento para mucho burocrático y para los menos fascinante. El arte de la comunicación verbal está en desuso, desgraciadamente el de la no verbal también lo está.

Creo que existe algo de atractivo en los largos silencios inherentes a un hombre. Perderían algo de su condición masculina si hablasen por los codos. Soy consciente de que ésta es una cualidad que trae de cabeza al sector femenino, y lo puedo entender, pero ¿no sería mejor comprender y asimilar esta característica como propia del varón y quitarnos de encima esa molestia mental?

Las disimilitudes entre el hombre y la mujer son causa de entorno al 75% de los divorcios, me pregunto qué tanto por ciento ocupa la infidelidad, bastante más grave y común en mi opinión. Han de tener en cuenta que la capacidad de comunicación de hombres y mujeres es diferente por naturaleza. A los 18 meses de edad una niña posee el doble de vocabulario que un niño de la misma edad (seguro que no gracias al padre). Las mujeres preguntan 3 veces más que los hombres sin que esto sea un indicio de desconocimiento o inseguridad. Otras diferencias que encuentro interesantes, los hombres se expresan más con las manos y las mujeres gesticulan más con el rostro, sonríen más y miran de frente a su interlocutor. Los hombres hablan más en público y la mujer en la esfera privada e informal. Ellos informan, ellas interactúan.  Un proverbio alemán dice “Es más fácil que el Mar del Norte se quede sin agua que una mujer sin palabras”, touché!

Nunca me ha gustado esa recomendación que en ocasiones hacen los ascendientes con aires ilustrados “no te juntes con uno de pocas palabras si no quieres verte en 20 años hablando con la pared” dicen, pues considero que un hombre puede suplir su falta de afectividad verbal con un abrazo, por ejemplo, y sobre todo, con gestos, hechos. Se advierte en la expresión de su rostro si te está escuchando o solo te oye, si le interesa lo que cuentas, si te devuelve la sonrisa, si te acaricia la mano o te recoge ligeramente el pelo. Se nota el afecto cuando conduce tres horas para verte, se traga una película de dibujos con tu hermana pequeña, cuando repite de paella en casa de tus padres sin gustarle el arroz, te llama y te pregunta cómo estás, te mira de forma especial, cuando después de 20 años todavía te da un azotito en el culo al pasar delante de él, etcétera etcétera.

Recordad esa sátira que circula por internet, tan simbólica, de una pareja que vuelve a casa en coche bajo un profundo manto de silencio, y ella piensa: qué le pasará?, por qué no me habla?, habré hecho algo mal?, quizá esté pensando en otra.., por qué me pasa esto a mi?..., mientras él se dice: mierda! ha perdido el Madrid. A veces creo firmemente que yo misma me convierto en una productora insaciable de palabras e ideas que me dejan exhausta y con seguridad abruman a mi contrincante.

"La comprensión es una actividad que compromete las estructuras intelectuales, afectivas y si me apuras éticas del sujeto... comprender es un empeño y una generosidad"  (José Antonio Marina)


Be easy”, fluye como el agua y deja que el lenguaje no verbal transmita sus propias palabras.


(Fuente: http://elenasanz.files.wordpress.com/2010/10/307_dialogo-besugos-pq.pdf)

viernes, 10 de enero de 2014

"The shift" ("El cambio") por Wayne W. Dyer

Llevo unos meses sumida en la lectura para la autoestima y el espiritualismo. A priori suele sonar a que me he tomado un té de hierbas alucinógenas, quien piensa así se equivoca. En realidad esta literatura nos recuerda cosas muy comunes y mundanas que olvidamos sorprendentemente rápido cuando nos sobreviene la mínima dificultad.

Por recomendación de una maestra de la felicidad ayer vi la película “El cambio” de W. Dyer de la que extraje valiosas enseñanzas. No estoy de acuerdo con todo lo que el famoso escritor y psicólogo explica, pero mi faceta crítica no eclipsa ni mucho menos mi creciente y renovada faceta positiva y ésta ha entendido:

- Que el ego nos inunda y nos hace creer que lo que soy es lo que tengo, lo que hago y lo que los demás piensan de mí. Tenemos que huir de éste hacia un estado de humildad.

- Que cuando te apegas a las cosas y luego desaparecen, tú también tiendes a desaparecer. Y esta enseñanza la conecto con una frase de Robin Sharma que encabeza mi línea de pensamiento “Lo que tienes es menos importante que lo que eres”.

- Una de las enseñanzas de Tao Te Ching dice que debemos aprender a ser blandos, flexibles, a no controlar siempre todo; y me viene a la mente la famosa frase “be wáter my friend". 

- Siente pasión y entusiasmo por algo en tu interior.

- No atraes en la vida lo que quieres, atraes lo que eres.

- Creer que necesitas lo que no tienes es una locura, pensar que no te puedas realizar hasta que no consigas todo eso es una ilusión.

- Las virtudes que describe Lao Tsé: RESPETO que se concreta en la veneración a cualquier tipo de vida), SINCERIDAD que se concreta en franqueza, DULZURA que se concreta en bondad y DAR APOYO que se concreta en ser servicial.

Creo que de todas estas virtudes de la que más escaseo es de la última, por eso y porque tengo el firme convencimiento de que en este mundo he de conmover a alguien e intentar dejar un mundo mejor, comparto mis palabras y las pongo al servicio de quien quiera leerlas y contagiarse de mi felicidad. Después de todo este tiempo, el sol nunca le ha dicho a la tierra: estás en deuda conmigo.



Un apunte final, no te mueras con la música dentro de ti, aunque no te lo parezca, estás a un pensamiento de cambiar tu vida.

jueves, 9 de enero de 2014

Soy un boceto de abogada, un deseo de escritora y en el mundo real una chica de casi 27 años a la que le encanta hacer decenas de cosas, entre ellas escribir. No sé mucho de nada, y esto me había impedido lanzar mis palabras al mundo. Pero recientemente he leído un libro, de Wayne W. Dyer, en el que se dice, creo que muy acertadamente, que hemos sido desmotivados durante nuestro crecimiento a realizar muchas actividades porque no íbamos a ser los mejores, quizá ni siquiera buenos, en lugar de ser incentivados a atrevernos y ver qué pasa. No tenemos que ser geniales en todo, solo hay que intentarlo. Yo no pretendo ser la mejor, ni muy buena, tampoco que me lean ni tener seguidores, para ser honesta escribo esencialmente para mí porque me gusta, y si acaso, con el profundo deseo de que mis palabras sirvan de apoyo a los pensamientos o sentimientos de cualquier persona que encuentre cobijo en ellas, como lo encuentro yo en libros, citas, fotografías, películas, canciones, otros blogs, etc. No hay una temática fija, ni un público adecuado, no hay ideas erróneas, ni momento oportuno, ni un lugar ideal, esas son las normas con las que juego. Bienvenidos.