¿Han pensado alguna vez que dos
minutos de diferencia, una pequeña decisión o una casualidad puedan haber
guiado su vida en un sentido u otro? ¿moldeamos el esqueleto de nuestras vidas
a través de decisiones trascendentales o de las miles pequeñas elecciones que
hacemos a diario?
Pensando sobre esto, en tantas
ocasiones, siempre me ha parecido una idea inmensa, imposible de abordar, y me
surge la misma duda que tuvo Santo Tomás, ¿puede lo finito comprender lo
infinito?
Recientemente he comenzado a ver
una serie americana que desarrolla este tema, se titula Touch, trata de un niño de 10 años que puede ver los patrones que
sigue el Universo a través de los números, y así conocer las historias
entrecruzadas de miles de personas y sentir el sufrimiento de aquellas que destinadas
a cruzarse, no lo hacen.
Los caminos de dos seres pueden
estar determinados (por el azar, pues no creo en el destino) a enredarse y
crecer juntos como la hiedra. El cruce puede darse en cualquier instante del
infinito mapa temporal y de cualquier forma; quizá estuvieron a punto de
encontrarse años o meses antes, quizá un día doblaron una esquina con apenas
dos segundos de diferencia o estuvieron espalda con espalda tomando una caña en
algún bar, pero se conocen en un preciso instante, en una exacta coordenada de
ese mapa. Puede que no fuese la mejor, pues en el momento influyen múltiples
factores, las circunstancias de ambos, puede que las de terceros estrechamente
allegados a uno y otro, si llovía ese día o hacía un tiempo primaveral… pero seguramente
fuese el momento designado para ello.
Paralelamente, dos caminos
propuestos a entrelazarse, a complementarse y a hacerse felices pueden no
llegar a rozarse. Si el contexto es inoportuno y te invade el miedo, es muy
posible que no llegues a ver la mejor película de tu vida, serás por siempre un
film de cine español. Pero si te elevas y piensas en grande, si tienes la
valentía de hacerte libre de la manada, puede que vivas una super producción
americana como protagonista principal. La emoción y la magia forman parte del
no saber si nos estamos equivocando, pero yo siempre he pensado, por muchas horas
que la tristeza me haya robado, que tan sólo puedo arrepentirme de lo que no
hice y desde luego, la cura para el arrepentimiento es el coraje. Persigue
aquello que deseas hasta que tu corazón se quede sin aliento, porque nunca hay
demasiado que perder pero ¿qué precio tiene la FELICIDAD?
¿Y si vendes tu felicidad por
alguien que estará dispuesto a regalar la tuya cuando el azar le muestre otra
cara de la vida?
La propia definición de la vida
conlleva el destino de cruzarte con cientos de personas, la mayoría serán
estrellas fugaces en el cielo de tu universo, otras conformarán tu constelación
y muy pocas, puede que tan sólo una, será el sol que ilumine tu vida, pero si
el azar te cruza con la estrella de Antares, no dejes de intentar gozar de la pasión
y calor que emana pese a lo intempestivo del momento, piensa que nuestro sol
cubre el espacio de un pixel a su lado…

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