jueves, 20 de febrero de 2014

WHERE IS THE LOVE?

Esta mañana, como es habitual, ojeaba el periódico y las redes sociales en el portátil mientras desayunaba. La primera entrada que había en mi Facebook era un vídeo que se titula What’s going on in Venezuela right now.  Tenía alguna noción de lo mal repartida que está la riqueza en este país (así como en el resto de Sudamérica en general), pero no me imaginaba que la represión de la libertad llegaba a un punto tan extremo, como para permitir que los militares al servicio del gobierno asesinen a sangre fría a estudiantes que se manifiestan pacíficamente; igual de atroz me parecería aunque éstos no fuesen tan pacíficos, dada la desigualdad de las fuerzas contrapuestas y la premisa de que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado están para proteger y servir al pueblo, no para acribillarle bajo el mandato de unos pocos sentados cómodamente en la cúspide del poder.
Imágenes de jóvenes activos y sonrientes que habían perdido la vida pasaban en carrusel en el vídeo mientras yo disfrutaba de mi café matutino, y no he podido evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas… Inmediatamente me ha venido a la mente una de las frases que más me conmueven interpretada por un famoso grupo de música americano que dice, people living like they ain't got no mama!

What’s wrong with the world? ¿Por qué la gente vive como si no sintiera amor? ¿En qué nos estamos convirtiendo?

Cuando pienso en el genocidio judío durante la segunda guerra mundial y especialmente siempre que escucho la banda sonora de John Williams para el magnífico filme La lista de Schindler, una intensa tristeza invade mi corazón y mis retinas, como si sintiera el dolor de las almas que pasaron tal calvario o fuera un familiar de alguna de ellas. Pero el mundo , aun arrepentido por las atrocidades que cometió en el pasado, no ha aprendido nada, y mi corazón, seguramente demasiado afectivo, sigue sufriendo al pensar en toda la gente que vive con miedo a morir, mujeres a ser violadas, sin educación, sin libertad de expresión, padres que sienten en sus carnes el hambre de sus hijos y el suyo propio, la soledad que suscita saber que el resto del mundo mire hacia otro lado, la de haber perdido a los tuyos, bebes moribundos rodeados de moscas y enfermedades, la inexplicable sonrisa de un niño que no tiene ni con qué calzarse, el frío, la falta y corrupta institución de la Justicia, etc.  Y esto pasa, en mayor o menor medida, en tantas partes del mundo… Venezuela, Siria, Corea del Norte, Cuba, China, Somalia, Eritrea y la mayoría de países africanos, Israel, Palestina y un largo etcétera.

Siento que se pierden miles de vidas, gente que se deja ir por su convicción de contribuir a un propósito, pero sin la seguridad de que su mayor esfuerzo, su vida, vaya a formar parte de un futuro cambio significativo. ¿Qué podemos hacer nosotros para evitar tanto sufrimiento? yo me lo pregunto tantas veces… y nunca doy con una respuesta que me satisfaga. Salimos a la calle a protestar por nimiedades al lado de la barbarie que existe en nuestro planeta, pero a cada uno nos duele lo nuestro y no nos sentimos hermanos. Es más, todavía existe racismo, nacionalismo, machismo, hasta en los países más desarrollados. Recuerdo muy bien las palabras de mi padre, hace años,  al ver en la televisión la noticia de un naufragio de africanos que en patera, trataban de alcanzar la costa española, tendría yo unos 12 ó 13 años y aún hoy comparto ese pensamiento: porqué no puede cualquier persona ir de un lugar a otro libremente, si el mundo no tiene dueño (o no debería tenerlo).

Creo que si me jugara todo a un órdago, apostaría sin duda por la EDUCACIÓN. Qué pilar puede ser más importante y poderoso que contribuir a que nuestro futuro planeta esté habitado por personas cultas, bondadosas, honestas, por cabezas pensantes con capacidad para formarse una opinión, la que sea, en base al poder de la información y al uso de la razón.

Hay muchas cosas que cambiar, miles por las que luchar, pero abogo por que dejemos un poco de lado algunas de nuestras necesidades más inmediatas en pro de mejorar la existencia de otros que, siendo como nosotros, no tienen nada y sufren.


Dos grandes objetivos tengo aún pendientes, conmover a alguien y dejar un mundo mejor; si todos tuviéramos aunque sólo fueran estos dos propósitos a cumplir a lo largo de la vida, el sol brillaría más intensamente en todos los rincones de nuestro planeta, haciendo de nuestros corazones un lugar más cálido y acogedor.  

www.youtube.com/watch?v=WpYeekQkAd



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